“Cultura, patrimonio y derechos humanos” – Maider Maraña

#GestionCultural

Este jueves 5 octubre en el CERC de Barcelona, celebramos la inauguración del Máster en Gestión Cultural (UOC, UdG) con una conferencia a cargo de Maider Maraña, bajo el título: Cultura, patrimonio y derechos humanos: tejiendo lazos, uniendo caminos. Inscripción gratuita i estáis todos/as invitados/as. A continuación os compartimos una introducción de la conferencia y los puntos que se trataran basado en su publicación Patrimonio y Derechos Humanos:

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Por Maider Maraña

El patrimonio cultural es uno de los aspectos más visibles de las expresiones culturales y es objeto de intervención por parte de instituciones públicas, privadas y grupos de la sociedad civil. Pero pese a una supuesta mayor democratización en el acceso al patrimonio, vemos aún que ni siquiera en la esfera internacional se trabaja siempre en la protección del patrimonio atendiendo a la vez a los derechos humanos. ¿Tiene algo que ver el patrimonio y los derechos humanos? ¿Existen herramientas que nos ayuden a integrar esta perspectiva?

Puntos sobre la publicación Patrimonio y Derechos Humanos. Una mirada desde la participación y el género en el trabajo de Naciones Unidas en patrimonio cultural

 

  • Hace tiempo que se viene mostrando en instituciones internacionales que el acceso al patrimonio cultural también es un derecho humano.
  • Pero pese a una mayor democratización en torno al patrimonio, seguimos sin tener en cuenta cuestiones básicas de derechos humanos cuando gestionamos el patrimonio.
  • Esta situación se da tanto desde lo local, hasta las instituciones internacionales.
  • En todo esto, es también importante recordar que los “derechos culturales” han sido desatendidos durante décadas.
  • A pesar de que ya estaban presentes en la Declaración Universal de Derechos Humanos (que en 2018 cumplirá por cierto su 70 aniversario), durante años los derechos culturales se han aparcado, por interpretarlos (erróneamente) como un riesgo para los Estados.
  • En muchos países y regiones existen disposiciones jurídicas en torno a la cultura. Pero tenemos que preguntarnos: ¿as legislaciones que tenemos en materia de cultura, son realmente representativas de un fenómeno tan complejo como la cultura?
  • Y, dando un paso más, ¿las legislaciones culturales y su implementación se vinculan con los derechos de las personas?
  • Podríamos fijarnos por ejemplo en el trabajo que realiza UNESCO, que es la única agencia de Naciones Unidas en cuyo mandato aparece la cultura.
  • Desde su creación, UNESCO se ha especializado en fomentar la cultura y la protección del patrimonio a nivel internacional.
  • Ha pasado de grandes campañas a favor de monumentos internacionalmente conocidos, a generar un amplio corpus en materia de convenciones culturales.
  • Algunas de estas Convenciones se han convertido en referentes mundiales y sus artículos son trasladados a las realidades regionales.
  • Estas legislaciones internacionales han sido importantes para promover conceptos como un patrimonio común para toda la humanidad, pero si analizamos cuestiones como la participación de comunidades locales, pueblos indígenas o el rol de las mujeres, empezamos a ver que existen algunos problemas para la participación en igualdad de condiciones, que necesitaríamos abordar.
  • A menudo, lugares inscritos en la Lista de Patrimonio Mundial se hacen sin haber incluido a la comunidad, sin haber realizado consultas o sin considerar que cualquier beneficio derivado de una inscripción internacional debería redundar en la propia población.
  • Un caso paradigmático es el de los pueblos indígenas, sobre los que se han ejercido fuertes presiones y sanciones para forzar que abandonaran algunas tierras que las autoridades querían inscribir como patrimonio.
  • La falta de participación puede tener consecuencias importantes en la vida y derechos de los pueblos indígenas, especialmente en sus capacidades de practicar ciertas actividades o hacer uso de los recursos para su subsistencia.
  • Lo que valorizamos como patrimonio, refleja nuestra propia forma de ver el mundo, y quizá por eso a menudo las mujeres no aparecen en las narrativas patrimoniales.
  • Las mujeres no siempre forman parte de los grupos que identifican, documentan y diseñan las estrategias en torno al patrimonio.
  • El papel de las mujeres como importantes portadoras de significado cultural contrata claramente con su falta de influencia.
  • En definitiva, la participación en la vida cultural es reflejo de las desigualdades que enfrenta la propia sociedad.
  • Por ello, debemos centrarnos en promover que el patrimonio sea gestionado desde un enfoque en derechos, y recordar que, lejos de ser un elemento discriminatorio, el patrimonio puede ser una herramienta eficaz para la integración de todas las personas y su participación en igualdad de condiciones.

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