3 puntos clave sobre el consumo musical antes y después de la COVID-19 — Pedro Buil

¿Consumimos música como antes? ¿Cuál es el nuevo paradigma de consumo musical? ¿Qué retos plantea? A continuación encontraréis una radiografía de la realidad de este sector cultural desde el pasado, presente y posibilidades de futuro.


 

pedro-buil-profesor-colaborador-master-gestion-culturalPor Pedro Buil Tercero, musicólogo especialista en industria musical y profesor colaborador del Máster de Gestión cultural de la UOC 

 

 

1. ¿Cómo se transformó el consumo musical antes de iniciar un nuevo paradigma? 

Hace al menos una década, nuestros hábitos de consumo musical cambiaron radicalmente. Parte de la culpa la tuvo i-Tunes al desarrollar un sistema de ventas de música digital por unidades, esto es, el pago por canción. Una clara apuesta por desarrollar un nuevo mercado digital a través del cual seguir vendiendo música desde un nuevo paradigma de consumo.

¿A qué se debió esta búsqueda de nuevos caminos para la industria? Además de la innovación y la previsible crisis del sector, esta búsqueda fue debida sobre todo a una evidente preocupación de las organizaciones internacionales de la propiedad intelectual por las descargas ilegales de contenidos protegidos. Un problema que en España se acentuaba más incluso que en otros países vecinos de la Unión Europea.

 

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En 2006, la IFPI (International Federation of the Phonografic Industry) publicó un informe sobre la piratería de la industria discográfica en el que se analizaban una serie de países de atención prioritaria entre los que se encontraban Brasil, Canadá, China, Grecia, Indonesia, Italia, México, Rusia, Corea del Sur y España. Solo en nuestro país se descargaron más de 500 millones de canciones ilegalmente. En ese mismo informe, el presidente ejecutivo de la IFPI, John Kennedy, anunciaba un acuerdo sin precedentes con Kazaa, que se comprometió a pagar una indemnización por los daños y perjuicios causados al sector y a realizar una declaración pública de enfocar su actividad hacia un modelo de negocio dentro de la legalidad.

Nuevos avances llegarán a producir otro giro en el consumo a través de nuevos medios tecnológicos que servirán como catalizador para que la piratería se vea reducida. Pagar por el contenido que se quiere consumir.

 

2. ¿Cómo se pudo cambiar el hábito de consumo de toda una sociedad? ¿En qué momento los usuarios de internet pasan de ser el potencial enemigo a ser el futuro soporte del mercado digital?

 

Bajo nuestra percepción, el streaming representa un cambio paradigmático en el consumo musical a gusto del usuario y unas pocas compañías supieron ver en este modelo una oportunidad de mercado con unas posibilidades de expansión enormes.

Además de la digitalización en lo que respecta al formato de almacenamiento, los cambios más recientes queda claro que han tenido que ver con la aparición de estos nuevos modelos de distribución de contenidos musicales. Nos referimos a plataformas que permiten consumir música al usuario sin obligarle a comprar ni descargar el contenido que escucha, muchas veces financiadas en gran medida por la publicidad emitida para el usuario que opta por modalidades que no son de pago. Ya no se trata de situar el foco de la renovación en el formato sino en el modelo de distribución de dicho formato y, sobre todo, en nuevas vías de consumo dentro del juego que permite el mercado y no al margen de las prácticas legales.

Dispositivos como Spotify o Deezer se impondrán en torno al 2009 como las principales plataformas de consumo de música en la red. También los vídeos musicales empiezan a liderar el consumo digital. Portales como YouTube, que lideran el consumo de música en streaming en Europa, tratarán de ser rentabilizados desde la industria mediante la producción de videoclips para su consumo directo en internet. Leoni-Sceti, quien fuera director ejecutivo de EMI Music en 2010, señaló en IFPI Digital Music Report el camino a seguir para la modernización del sector: situar el punto de mira no tanto en el producto a comerciar sino en el consumidor. Ser auténticos expertos en el consumidor, conocer sus preferencias, hábitos y expectativas así como la aceptación del nuevo marco comercial. De ello dependía la recuperación económica de la industria musical.

 

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A través de este paradigma de consumo, las preferencias y hábitos van en sintonía con otro tipo de consecuencias que tienen un impacto directo para la industria. El acceso una a cantidad inmensa de contenido musical que el usuario puede portar en cualquier dispositivo ha revolucionado el modo de escuchar música y se adecúa perfectamente a la exigencia del consumidor: cantidad ilimitada e inmediatez en el acceso.

Hoy la música es la indispensable banda sonora que nos acompaña en los trayectos del día a día, en los tiempos vacíos de esperas inevitables y ahora más que nunca en un confinamiento global causado por la crisis del Coronavirus que sin duda tendría otros efectos si no tuviéramos la oportunidad de realizar un consumo de música, series, películas o documentales a través de medios como Spotify, Netfix, HBO, Youtube, Amazonetc.

Hoy es posible acceder a un catálogo interminable de contenidos culturales sin necesidad de almacenarlo ni de adquirir dispositivos de altos coste. Por supuesto también hay otro factor clave: el tiempo. Con la suscripción a un servicio streaming el usuario está comprando el acceso al contenido pero, sobre todo, compra tiempo. Tiempo que ahorra, frente a prácticas habituales que (fuera de la legalidad) permitían acceder sin coste a dicho contenido pero con un coste inevitable, el tiempo que el consumidor medio invertía bajando un programa P2P o buceando entre diferentes páginas web catalogadas como ‘pirata’, tiempo de descarga en función de una conexión por la que sí se pagaba, o tiempo esquivando o reparando posibles daños en el ordenador fruto de un malware o un virus que suponían un riesgo. Es decir la implantación de este paradigma de consumo hoy consolidado tiene una aplicación social directa y es que la sociedad por primera vez está dispuesta a pagar por un contenido digital.

3. ¿Puede esta pandemia de la COVID-19 poner en peligro la disposición de pagar contenidos digitales? ¿Puede la Covid-19 revertir esta situación fomentando unos hábitos del ‘todo gratis’ de nuevo?

En nuestra opinión, no tendría por qué ser así. El consumidor hoy elige una vía legal con un coste asumible para el bolsillo medio y lo hace porque es un modelo que ha sabido observar las prácticas y necesidades sociales y sus preferencias de consumo, y ha elaborado una meticulosa oferta a medida de la demanda emergente. Los consumidores eligen pagar poco, y acceder dónde y cuándo a todo lo que les apetezca de manera inmediata y sin límites en el acceso. Queda probado además que la fórmula funciona y la seducción y persuasión son eficaces. Desde 2016 Spotify prácticamente ha triplicado el número de usuarios que deciden pagar por una suscripción ‘Premium’ y la tendencia es que se siga incrementando el número de personas que deciden pagar.

Esta crisis está golpeando con extrema dureza al sector de la cultura y en los últimos días podemos encontrar iniciativas que ofrecen al usuario un acceso gratuito a una serie de contenidos para favorecer y hacer más amena esta prolongada situación de confinamientos y cuarentenas en los domicilios o así se presentan. Sin embargo, bajo nuestro punto de vista no deberían dejar de ser estímulos de captación de futuros públicos para favorecer que el usuario siga concienciado con la tendencia de los últimos años.

Tal vez quién no ha ido nunca al auditorio o a la ópera y hoy puede tener un acceso virtual gratuito a través de iniciativas de las propias instituciones, pueda convertirse mañana (o cuando recuperemos la normalidad) en un potencial consumidor de un mercado al que antes no se había planteado acceder y, en este sentido, pueden existir ventajas de ofrecer esta oportunidad sin coste para abrirse a nuevos públicos. Y lo mismo puede ocurrir con galerías de arte, museos y teatros. Sin embargo no debería ser un motivo para que el usuario retome viejas prácticas ya que entendemos que las actuales han calado de manera profunda. No creemos probable que las suscripciones caigan en picado tras una década de consolidación y es que en los últimos años se ha producido un descenso notable en el consumo ilegal tanto de películas como de música.

 

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Distintos estratos de la sociedad de manera generalizada, están empezando a apostar por la suscripción a medios dentro del marco legal establecido con un progresivo abandono del acceso a contenido pirateado y se espera que esta tendencia continúe con esta misma dinámica. Sin embargo quedan otras incógnitas por despejar sobre este nuevo modelo de consumo. ¿Para quién es rentable? ¿El streaming ha salvado realmente al autor? Recordemos que los creadores, no dejan de ser parte del eslabón más necesario y a la vez más débil de la cadena de producción cuando una crisis como la que vamos a vivir sacude el sistema económico, y lo hará con extrema dureza según todos los indicadores consultados.

El streaming se ha echado a la espalda a toda una industria que en 2019 ha generado cerca de veinte mil millones de dólares y ha visto reforzadas las arcas de las grandes editoriales. Sin duda parece ser el medio idóneo para hacerla resurgir de nuevo pero no todos los datos reflejan una realidad optimista para todos los actores. Las ganancias a través de este medio son exponenciales; sin embargo, los ingresos obtenidos no se reparten uniformemente según exigen voces del sector de los músicos.

Este es un asunto muy complejo en el que se continúa trabajando para lograr una distribución económica justa y un reparto equitativo en función de la interacción del usuario. En el mercado on-line surgen muchas incógnitas en torno a la participación en los resultados económicos de estos nuevos medios en los que intervienen autores, compañías que proporcionan servicios digitales, editores y consumidores. La realidad es que el mercado on-line crece cada año pero el compositor medio (no hablamos de los artistas superventas) apenas se ve beneficiado económicamente por este incremento del sector. Plataformas que se antojan rentables como Spotify cada año asumen también costes millonarios debido a los altos importes que pagan por el uso del repertorio de las denominadas majors que, por supuesto, abogan por incentivar o ‘empujar delicadamente’ al usuario a la modalidad de pago y disuadirlo de las fórmulas gratuitas con publicad. En tiempos de crisis se pone en boca de todos una vez más la sostenibilidad del streaming como modelo rentable para los creadores y es que, sin músicos, no hay contenido que ofrecer.

Es probable que buscando un equilibrio entre el incremento de suscripción de pago y haciendo un reparto justo de los ingresos que llegan al músico podamos vislumbrar en el horizonte un modelo rentable y sostenible a medio plazo aunque sin duda queda un largo camino que recorrer y la crisis no lo pondrá fácil. Ahora más que nunca los consumidores debemos tomar conciencia del trabajo de los creadores, ejercer un consumo responsable y hacer lo que esté en nuestra mano para contribuir con las nuevas iniciativas que seguro surgirán para no dejar de lado al sector de la cultura, un sector que nos ha acompañado desde nuestras casa a golpe de ‘click’ y al que más hemos necesitado para hacer más soportable la difícil situación que atravesamos.

Quins nous reptes planteja la crisi del coronavirus en el sector cultural? Quin paper juga la innovació? — Lluís Miras

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Per Lluís MirasGestor Cultural en Innovació Social i professor col·laborador del Màster de Gestió cultural de la UOC 

 

 

 

La gestió cultural en temps de coronavirus i confinament

 

El confinament ens ha evidenciat l’oportunitat que té el sector cultural de desenvolupar la seva cara més digital, i això comporta un determinat format amb la seva manera de consum, on la innovació social juga un gran paper potenciador.

En l’àmbit personal i professional, la sensació de fer gestió cultural a casa és molt diferent de la que tinc quan treballo en les oficines d’un equipament cultural. Primer, trobes a faltar l’enriquidor treball en equip, i tot seguit, descobreixes que venim d’un sistema cultural força analògic. A partir d’aquí la relació amb el propi equip gestor, artistes, creadors, usuaris i usuàries passa a ser digital.

De l’artista necessites una major complicitat, i inclús intimitat per preparar un contingut en línia que ens demana naturalitat, dinamisme i sobretot un missatge directe i clar. Com a punt a favor, aquest nou vincle personal i digital amb l’artista m’ha servit per conèixer més a fons el seu pensament creatiu i la seva obra.

Els continguts, que fins ara tenien un tarannà bàsicament presencial, passen a ser digital gràcies a la tecnologia i es potencia la seva comunicació; s’anul·len les distàncies, es facilita un intercanvi d’informació, es fomenta la participació i la inclusió social. Llavors, penses en tots aquests sentiments que desperta l’estat de confinament, i és l’hora d’activar la imaginació i planificar, gestionar i difondre una comunicació digital amb continguts socials, propers, humanistes que ajudin a fer passar d’una manera més entretinguda aquesta estranya situació en la qual vivim.

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Reptes del sector cultural durant i després de la pandèmia global per COVID-19

 

1. La relació entre la cultura i la salut

En aquest context, la cultura es presenta i s’exposa amb la intenció d’atreure, entretenir i acompanyar-nos. Aquí, també, es manifesta clarament la relació entre cultura i salut, i la nostra feina pren un compromís més social quan ens imaginem productes culturals per pal·liar la soledat.

2. Participació activa i cocreació ciutadana en continguts digitals

Vull destacar la satisfacció que em produeix la participació activa dels usuaris i usuàries sobre els continguts digitals. I és de participació, i en alguns casos inclús de cocreació, que parlem quan ens imaginem un producte cultural, que té el gran repte de convertir la ciutadania consumidora en ciutadania activa.

3. Innovació social, gestió cultural i cultura de proximitat

Un dels fonaments indispensables per crear un producte cultural, des de la perspectiva de la innovació social, és la participació activa i inclusiva, on la nostra feina també consisteix en destruir qualsevol tipus de barreres i permetre l’accessibilitat. Aquí tenim un dels grans reptes que d’una manera ràpida i sense avisar ens ha portat aquesta situació de confinament: fomentar la participació en línia.

I això ens porta conseqüentment a un altre gran repte, que des de la cultura de proximitat haurem de tenir molt present; que consisteix a fer familiars aquestes eines digitals de comunicació i participació. Això vol dir, fer un treball d’educació digital adreçat a qualsevol tipus de col·lectiu, especialment als més vulnerables com pot ser la gent gran.

4. Eliminar la bretxa digital i democratitzar la tecnologia

M’agradaria destacar, com en aquests temps la digitalització et situa o no en la vida cultural i social. La situació actual et fa conscient de la gran fractura o bretxa digital, i de la necessitat de la democratització de la tecnologia.

Els gestors culturals ens hem d’adonar de la desigualtat entre grups de població que tenen accés a les TIC i els que no en tenen. Així podrem introduir eines bàsiques de comunicació digital en els nostres productes culturals per poder connectar amb la major part de la societat. Hem de contemplar que la bretxa digital també fa referència a aspectes de condicions d’accés, i en la qualitat d’ús que fem de les TIC, i és precisament aquí on la cultura i l’educació tenen un paper fonamental en l’ús del coneixement i la competència digital.

5. Potenciar el valor de la cultura i la cultura digital com a motor de construcció social

Davant la situació de confinament, la gestió cultural ha estat possible gràcies a la digitalització de continguts. Això ha creat una nova manera de fer i relacionar-se amb una cultura que s’ha presentat força altruista, amb l’únic propòsit d’evadir-nos d’aquesta situació. I és precisament la seva qualitat beneficiosa que ens ha de fer veure clarament el seu valor com a constructora social. La innovació social, que recull aquest valor transformador de la cultura, ha de posar tots els recursos necessaris per facilitar una oferta digital cultural. Aquesta cultura digital ha vingut per conviure d’una manera estable amb les formes culturals presencials que tots coneixem.

 

10 reflexions i desitjos per a la gestió cultural de després de la covid-19 — Jordi Baltà

#gestiócultural
#postcovid19

jordi-balta-gestio-culturalPer Jordi Baltà Portolés, consultor a Trànsit Projectes, expert de l’Agenda 21 de la cultura, i tutor / professor col·laborador del Màster en Gestió Cultural de la UOC i la UdG

 

 

 

“D’on veníem no estava bé. I jo penso que es pot aplicar a moltes persones, a moltes professions i a molts sectors. D’on veníem no estava bé. No pot ser que una crisi demostri la fragilitat del sistema d’aquesta manera. Llavors és que el sistema no està ben plantejat. No pot ser que passem d’una estabilitat X a l’absoluta incertesa, a la pobresa de moltes persones, per una qüestió com una crisi sanitària”, afirmava l’actriu i creadora teatral Carla Rovira en una de les darreres entregues del programa de TV3 Primera Línia.

Una de les funcions bàsiques de la gestió cultural és interpretar el context en el qual s’intervé i definir actuacions des de la cultura que s’hi posin en relació, i que busquin incidir-hi. En la reflexió de Carla Rovira s’hi apunten diversos aspectes que em sembla que cal tenir en compte en aquest sentit: d’una banda, entendre la pandèmia no com un fet aïllat, sinó com a part d’una crisi més profunda, més a llarg termini; de l’altra, connectar la reflexió des de la cultura amb aquella que afecta el conjunt de la societat. Així mateix, crec que la gestió cultural ha d’ajudar a interpretar el context de canvi, oferint reflexió tant davant la pressa a l’hora de recuperar una “normalitat” que no ho serà, oblidar el dol i passar per alt les causes de la crisi, com davant la normalització de noves regles i maneres de fer que comportin restringir drets, mantenir o reforçar desigualtats, o limitar l’espai de la cultura en la vida pública.

Crec que tota reflexió en aquests moments està impregnada de dubte i desconeixement; hi haurà aspectes que es mantindran, altres que canviaran, i molts que ens són impossibles de preveure. Des d’aquesta limitació, voldria fer una sèrie de reflexions que són alhora desitjos i propostes.

 

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MuseumWeek 2020: 7 días, 7 temas, 7 Hashtags

Del 11 al 17 de mayo tendrá lugar MuseumWeek. Una iniciativa virtual celebrada a nivel mundial que gira en torno a los museos. Esta actividad cultural se inició en 2014 con el compromiso de 12 museos franceses. Actualmente cuenta con el apoyo y participación internacional. Múltiples agentes implicados en la cultura colaboran en esta semana significativa para el sector cultural y los museos.

Esta propuesta se acoge bajo la etiqueta #MuseumWeek y se estructura con una temática central por día: 7 días, 7 temas, 7 hashtags. El 2020 se ha caracterizado por una emergencia sanitaria y una pandemia global. Los temas de este año están condicionados por la situación excepcional que estamos viviendo. No podía ser de otra manera. Una realidad prácticamente inverosímil que nos invita a reflexionar, pensar, imaginar otros mundos posibles. Y de esto mismo hablará esta semana, el mundo, desde #MuseumWeek.

 

 

Temas MuseumWeek 2020

  • Lunes 11: #heroesMW, dedicado a los trabajadores y trabajadoras que han estado a primera línea para conseguir superar la pandemia de la COVID-19.
  • Martes 12: #CultureInQuarantineMW, una invitación a visibilizar trabajos desde casa.
  • Miércoles 13: #togetherMW una oda a la colectividad y a la comunidad.
  • Jueves 14: #MuseumMomentsMW, una propuesta para compartir los mejores momentos de cada museo.
  • Viernes 15: #ClimateMW, una mirada crítica al cambio climático des de la mirada de los museos y el sector cultural.
  • Sábado 16: #TechnologyMWtrataremos, un tema muy actual a raíz de la pandemia de la COVID-19. Una invitación a explorar nuevas relaciones del museo con la tecnología.
  • Domingo 17: #DreamsMW, la clausura de este evento virtual vendrá con una visión de futuro y el el deseo de un mundo mejor

 

Desde el Màster en Gestió Cultural de la UOC i la UdG os animamos a participar y seguir esta semana cultural centrada en los museos y la realidad desencadenada por la COVID-19.

Com comunicar la cultura en la realitat desencadenada per la COVID-19? — Anna Noëlle

Quatre preguntes en el sector de la gestió cultural i la comunicació que es plantegen arran de la pandèmia global per coronavirus i la realitat postcovid-19



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Anna Noëlle, cap de comunicació de la Fundació Joan Miróprofessora col·laboradora del Màster de Gestió cultural de la UOC

 

“SENSE POR D’EQUIVOCAR-NOS”

 

Des del 14 de març, tots hem estat allunyats del nostre entorn familiar i social i de la nostra comunitat, aïllats en una atemporalitat fictícia en què la realitat informativa era tan intensa que els titulars marcaven el calendari. Aturar el temps i buscar un espai de parèntesi ens hauria d’haver permès escoltar les veus anònimes que reclamaven un canvi de paradigma o que ens convidaven –com la de Yuval Hararia prendre decisions, no per incidir en el present sinó per la possibilitat de canviar el futur.

En paral·lel a la sobre-informació –sovint contradictòria- a què hem estat sotmesos per part dels governs i autoritats sanitàries sobre les pautes a seguir o sobre les dates del possible desconfinament, el sector cultural –i parlo sobretot dels museus– ens hem trobat amb un doble repte:

  1. Continuar oferint de manera frenètica continguts i recursos on-line per tenir visibilitat a través dels nostres canals digitals.
  2. Justificar la necessitat dels museus, i per extensió de l’art, per demanar a les Administracions ajuts extraordinaris que ens permetessin sobreviure a la crisi sense precedents que ha esclatat a causa de la falta d’ingressos provinents de taquilla.

Reptes Gestió cultural coronavirus covid19

1. Com defensar la necessitat de l’art i la cultura en un moment de crisi extrema en què les prioritats són els sectors social i sanitari?

Potser no és el millor moment. Com tampoc ho és per recordar els excessos de glòria i de vanitat de grans equipaments culturals que van deixar temporalment fora de joc petits teatres o institucions pre-olímpiques, sinó que ara toca defensar junts el sentit de l’art en totes les accepcions.

Dir que l’Art, com a activitat més inútil de la humanitat, ens defineix i ens distingeix com a humans, seria massa obvi. Res no és més útil que les arts inútils, ja deia Ovidi. Dir que ens ajuda a entendre el món o que dóna transcendència a les nostres vides, massa petulant. Des del sector museus ens hem trobat, doncs, justificant el valor intangible de l’art a partir d’arguments com la importància que té per al PIB nacional, en tant que reclam turístic de primera línia. I hem preparat notes i argumentaris que han recordat des de l’última definició de museu de l’ICOM fins a la veu d’alguns dels nostres artistes:

“ (…) entenc que un artista és algú que, entre el silenci dels altres, fa servir la seva veu per dir alguna cosa, i que té l’obligació que aquesta cosa no sigui quelcom d’inútil, sinó quelcom que faci servei als homes.” [1]

I més enllà de justificar la seva importància, i davant l’escenari d’aclaparadora incertesa, la cultura, més que mai, ha de mostrar una veu forta i unitària i ha de pronunciar-se amb claredat i visió de futur. Davant de les pors i els dubtes, ha de mostrar confiança. Davant de protocols coercitius, ha de mostrar responsabilitat. L’art i la cultura han de liderar aquest canvi sense por d’equivocar-se.

2. Serà la crisi de la Covid-19 el punt d’inflexió? Servirà l’activitat frenètica i el paroxisme viscut els últims anys per generar finalment un canvi de paradigma? Quin paper ha de jugar el museu a partir d’ara? Què se n’espera?

 

La majoria de gestors culturals de diferents sectors s’han trobat amb un conflicte entre la renúncia al model anterior i el repte davant de noves oportunitats. La renuncia a un patró conegut -però no millor- i el repte a obrir nous horitzons i noves formes de pensar la cultura. Aquesta nova visió del paper que jugaran els museus és el missatge clau en un món postcovid-19. No només des de la immediatesa post-confinament, intentant resoldre urgències greus de finançament, sinó fent un salt cap al futur.

 

gestio-cultural-instagram-prado-comunicar-culturaVisita virtual al Museo del Prado con Alejandro Vergara

 

3. Què diran les hemeroteques del 2021 sobre aquest moment? Quins voldríem que fossin els titulars?

 

Tenim clar que el museu ha de ser obert i accessible, inclusiu, crear comunitat, ser inspirador i transformatiu, ara hi haurem d’afegir segur i saludable, però hem analitzat prou bé el sentit de cada un d’aquests conceptes? Sovint penso que atribuïm tanta elasticitat a les paraules, que han perdut el seu valor com a significant.

El museu ha de ser rellevant. Rellevant per als nostres visitants. En moments de crisi hem d’estar especialment atents al pols dels ciutadans. Hem de tenir clar què els podem oferir però sobretot què volen que els oferim. Diversos estudis de públic dels Estats Units van concloure que les sis motivacions principals d’oci dels americans eren: interacció social, fer alguna cosa que valgui la pena, sentir-se bé en un entorn, descobrir noves experiències, oportunitat per aprendre i participar activament. [2] Podrien ser similars a les dels catalans o a les de qualsevol país europeu. Perquè aquí, aquestes aspiracions dels nostres visitants també les hem detectat. L’”experiència del visitant” o el “museu participatiu” són alguns d’aquests conceptes que els hem estirat com a xiclets fins que ja no sabem ni què volen dir. Hem d’acompanyar els mots d’accions i actituds que es corresponguin al seu significat real per no desgastar-ne l’ús. Si ara tocarà posar en valor la salut i l’”estar bé”, que no vol dir benestar, haurem d’ajudar a connectar les nostres col·leccions i el nostre patrimoni a aquests valors. No al contrari. No hem de tractar d’entaforar els conceptes sinó extreure’ls de les múltiples i variades lectures que te una obra d’art. I a més, caldrà convèncer els nostres públics que el museu és això justament, un espai on qüestionar-se tota mena de realitats, també la del sentit de l’art. Ara més que mai, cal obrir-nos a nous públics amb diferents registres no només per escurçar distàncies, també per generar noves associacions, noves afinitats i noves xarxes d’interessos.

 

gestiocultural coronavirus covid19 comunicar cultura Anna Noëllegestio cultural covid19 coronavirus comunicar cultura Fundació Joan Miró, Barcelona — Abril 2020

 

 

 

 

 

 

 

4. Com serà el nou museu?

Aquests dies de confinament tots hem aprofitat per fer ordre d’arxius i calaixos. És una manera de fer ordre mentalment. En moments d’incertesa, cal endreçar les idees. Els museus també haurien d’endreçar les idees i els calaixos. Tornar als bàsics, a l’essència de les coses, a les relacions de proximitat i als artistes locals. I no voler imitar models globalitzadors, sinó buscar les arrels, cadascú les seves. El patrimoni local és únic i aquesta singularitat és el que li dona valor universal.

Hem d’acomiadar-nos sense nostàlgia d’un vell model poc sostenible i no pensar en recuperar-lo amb equilibris de funambulista sinó pensar en la oportunitat de crear-ne un de nou. Cadascú des de la seva idiosincràsia i des dels seus actius. El repte o l’encert serà trobar l’equilibri entre aquest nou model i la sostenibilitat financera. Sense por, però també tenint present que sense equivocar-nos no podrem avançar. Encertar un pronòstic basat en l’experiència i en les dades és molt fàcil, però ara no tenim dades, no tenim històric i haurem de fer com els artistes: imaginar i arriscar-nos. Per construir potser caldrà destruir. I l’art serà el nostre catalitzador.

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Joan Miró, Tela cremada I, 1973

L’actitud rebel de Miró i el seu esperit de risc el porten a cremar les seves pròpies pintures com a gest d’inconformisme però també com un pas per anar més enllà després d’atènyer el virtuosisme.


[1] Discurs de Joan Miró amb motiu del seu nomenament com a doctor honoris causa per la Universitat de Barcelona el 2 d’octubre de 1979.

[2] HOOD, Marilyn G., Staying away dins ANDERSON, Gail, Reinventing the Museum, UK, 2004.