“Dentro del mundo de la gestión cultural no ‘todo está hecho'” Antonio A. Caballero

#gestioncultural

 

Entrevista a Antonio A. Caballero, nuevo tutor del Máster de Gestión cultural UOC – UdG: gestión cultural, galerías, arte, cultura, cambios, transformación, género, política, autogestión

Escultura José Pedro Croft. Galería Helga de Alvear (Madrid)

Escultura José Pedro Croft. Galería Helga de Alvear (Madrid)

 

 

  • Sobre el sector cultural, ¿hacia donde se dirige?

Desde mi perspectiva, y sobre todo mi experiencia, el ámbito cultural no puede ser entendido desde la docencia y la investigación como un área estanco e inamovible sino más bien todo lo contrario. Es un área en continuo movimiento, y uno de los sectores más susceptibles a los cambios producidos por la economía, la política, y la propia sociedad. En los últimos años, en el caso del Estado español, hemos pasado de una cultura dependiente de ayudas públicas, y por lo tanto más previsible, a una cultura más dinámica y autogestionada, de la que aún no podemos prever su futuro más inmediato. De ahí lo interesante y apasionante del sector. La cultura está cada vez más cerca de los cambios tecnológicos, científicos y sociales que de la idiosincrasia de la institucionalidad a la que históricamente se le ha querido vincular.

  • Los gestores/as culturales tienen la capacidad para transformar el futuro de la cultura. ¿Hacia donde sería interesante hacerla evolucionar?

Si miramos a nuestro alrededor, parece que el siglo XXI no nos ha traído los cambios que Stanley Kubrick nos presentó en su 2001: Odisea del espacio (1978), es por ello que tras casi dos décadas de siglo es tiempo suficiente para darnos cuenta que los individualismos han terminado, y el trabajo en equipo es necesario. Lo mismo ocurre con la especialización profesional, y la cultura es uno de los sectores que mejor representa este cambio. Esto es algo que me han enseñado los Trabajos Fin de Máster que he dirigido en este tiempo sobre gestión cultural. Ningún proyecto puede acabar en éxito si detrás del mismo no hay una buena conceptualización, análisis del contexto socio-cultural, gestión presupuestaria, investigación social, y por supuesto, comunicación. La cultura debe evolucionar hacia la integración, no únicamente del propio sector, sino hacia la propia sociedad. No se podría justificar actualmente ningún proyecto que no tuviera en consideración la perspectiva de género, la sostenibilidad y por supuesto, el principio de transparencia.

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